Monos rojos (por la calle con tres)

No sé si sabéis que Pilar Rubio y Sergio Ramos van a tener otro hijo. Y que Kate Middleton y el príncipe Guillermo acaban de tener su segundo vástago; una niña. Piqué y Shakira también, otro niño. Pues sí. Y creo que nadie por la calle les dirá nada o les mirará raro (salvo por el hecho de que sean famosos, claro). Pues yo soy como ellos, he tenido mis dos primeros hijos seguidos, lo que pasa es que el segundo era segunda e iba con compañera. Y es lo más fabuloso que me ha podido pasar en la vida. Pues a mi si me miran raro. Vamos, mirar es un decir, me observan, escudriñan, señalan, paran, y ayer… ridiculizan. Si, si, como lo leéis. A mi el qué dirán pues me importa poco, pero en este estado hormonolactoso en que me encuentro, me agota un poco la situación. Eso sí, sin perder la educación, Niquete sigue saludando a todos los que nos miran.

Me desahogaba del tema con una familiara y muy amiga y me decía que es que somos como monos rojos, raros hoy en día y que por eso la gente se alucina, pero que no es malo. Ya sé que malo no es, pero una se acaba cansando de ser el carrito más observado del pueblo. Pero mira, si sirve para que la gente vea que es posible tener más de dos hijos sin ser multimillonario o famoso, y ser muy feliz a la vez, pues bienvenido sea. Soy como la Elsa Pataky del barrio, sólo que sin ese “cuerpaso” que Dios le ha dado y ella se ha currado. Porque, por si no lo sabíais, también Elsa tuvo un niño y en menos de dos años, tuvo mellizos. Otro mono rojo.

Y otro tema al respecto de Elsa, Pilar o la propia Kate. Lo hablaba con una amiga el otro día, acerca de lo que me había costado verme “mona” con algo para una boda que tuve. Porque si pierdes tu cuerpo con el embarazo (nunca he sido una top-model, pero oye, mi autoestima tenía) una vez das a luz no lo encuentras… ni durante muuuucho tiempo. A no ser, claramente, que tengas una genética de palo, vayas a un gimnasio en modo obsesivo, tengas un entrenador personal, y sigas una dieta que desde luego a la lactancia no ayuda. Es decir: a no ser que tu profesión (como decía esta amiga que me partí de risa al oírlo) sea estar buena, permitidme la expresión. Pero como mi profesión ahora es ser madre (osea; vestir niños, alimentar niños, cambiar pañales, recoger la casa, llevar/ traer de la guarde, jugar con ellos, hacer la comida, etc etc) y en muy breves compaginarlo con mi trabajo fuera de casa para poder llegar a fin de mes, pues no me puedo permitir grandes horas de ejercicio o grandes dietas… Vamos que no me da la vida salvo para andar media hora al día ni para encima cocinarme algo distinto al resto. Así que intentaré poco a poco volver a entrar en la 44 y poco más.

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