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El artista de la familia

Mamá está bricomaníaca total. Ha pintado una estantería super chula para mi habitación de mil colores y ahora está con estantes para la habitación de las nenas.


Y yo creo que no debo ser menos y tengo que ir empezando en esto del artisteo. Así que en un descuido de mami cogí una de las brochas con las que estaba haciendo la mezcla del rosa, la del rojo, y la confisqué. Al principio me pinté las manos, el brazo y una zapatilla. Pero enseguida atisbé una tabla que tenía papá preparada para serrar y hacer un tren de madera o no se qué. Pero como la compró hace tiempo y no le ha dado uso, pues también me la agencié. Y a pintar que me puse, dando grandes brochazos como vi que hacía mami, que seguía muy concentrada.


De repente, como siempre que me quedo callado y/ o silencioso y quietecito, mami se giró a buscarme. Y me vió. Y vió mi hazaña, mi obra de arte. Todavía está boquiabierta, maravillada, impactada y encantada, babeando, vamos. Después del primer impacto ya empezó a ver los efectos colaterales a mi obra de arte y limpió las zonas que no pertenecían a la obra de arte pero también se habían visto envueltas en mi torrente artístico: suelo, máquina de coser, ropa.

Y ahí me vi, en body frente a mi primera obra de arte espontanea. Como vi que a mami le molaba mi rollo, le pedí con mi grito habitual de pedir cosas y agitando la brocha que me la fuera rellenando, porque la pintura se me gastaba. Hasta que se me acabó la inspiración y volví a mis cosas, la estantería estaba muy ordenada, el suelo muy vacío y tenía que llenarlo de juguetes y cosas.

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Amiguitos DIY

Cuando llegamos a casa nos encantó el muñequito que había en la cuna. Nos dijo Niquete que era suyo y nos lo prestaba. Se lo había regalado una amiga de papa y mamá super estilosa (Elena de tuimagenerestu). Y con él nos tapaban la cara para dormir y tal. Pero claro solo es uno y nosotras somos dos… Asi que mami le hizo otro a carmela… Rosa, de amigurugurugurumi o noseque. Muy mono también. Nos lo ponen cerquita y es que caemos como moscas.

  
    Luego como hemos ido espabilando mami pensó que igual nos molaban unos sonajeros. Pero como eso Niquete no tuvo pues nos los ha hecho ella también, mas maja… A mi me ha hecho una mariposa gigante que suena cuando la muevo y mola cantidad. A la pequeñaja le ha hecho un conejito con un círculo para que lo agarre porque como es pequeña… Y también suena y también es de amiguguriririmi o como se diga… El crochet de toda la vida que diría mi abuelita. 

   

   

 

 Mariposa y doudou del número 661 de Labores del hogar

Conejito sonajero creación propia 

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Torrijas

Ya llega la Semana Santa y que menos que zamparse unas buenas torrijas. En casa ya las hemos catado alguna que otra vez desde que empezara la Cuaresma. Y es que no hay cosa tan sencilla, tan rica, y tan calórica a la vez: como no sé quién dicjo, pero en casa de mi madre solíamos repetir: “todo lo que me gusta o engorda, o es pecado o es ilegal”. Así que las torrijas, que a todos gustan, creo que está en la categoría del engorde, aunque alguno llegue a la gula.

La receta básicamente es remojar el pan en rebanadas con leche, azúcar y canela previamente unido (mejor al fuego). Yo le añado una cáscara de limón para que algo le quede del aromático fruto. En este artículo que he encontrado, dan mejor que yo los pasos para la torrija “perfecta”. Lo que más me ha gustado del mismo es que antes se recomendaba su consumo a las recién partidas… Así que mira, las que me he comido en este tiempo ya no cargan sobre mi conciencia, porque han sido para mi recuperación.

Bueno, pues todo esto es para poder enseñaros las torrijitas que me he marcado hoy. Aún no he recibido las críticas, porque solo las ha probado una servidora y el pequeño hobbit, que como aún no habla pues no sé que piensa de ellas… Por la cara y el ansia que ponía en comérsela… diría que le han gustado. Y a mi también me han parecido “correctas”. Claro, que aquí se puede aplicar mi frase siempre utilizada en todo lo que cocino o como “si, si… pero como las de mi madre… ningunas”.

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Cojín antivuelco DIY- ¿te hago uno?

No sé si os pasa, a mí si, que empiezo una labor sobre todo a punto de cruz sin saber muy bien para que será, y más tarde le encuentro utilidad. Me pasó cuando nació el pequeño hobbit, que hice estos tres animalitos tan simpáticos, y mi primera idea era hacer una chichonera. Pero me regalaron una super apañada. Así que pensé que ya le haría un cojín o un cuadrito. Pero en esos primeros días, cuando aprendes todo del nuevo mundo de los niños, me enseñaron que era bueno ir cambiando de postura al niño cuando dormía, no ponerle siempre boca arriba o irle cambiando de lado. Pero claro, no saben mucho de equilibrio, así que yo le ponía peluches en la espalda para que no se girara.

animalitos

Así que ideé con ese bordado hacerle un cojín antivuelco. Os explico aquí el paso a paso, es hiper sencillo.

1. Con una tela de 20×50 aprox. Doblar del revés a lo largo. Coser todos los lados dejando un hueco por el que meter la guata. 

2. Dar la vuelta. Meter la guata en forma circular, que quede un cojín cilíndrico. Dejar aproximadamente 10 cm sin guata en los extremos.

3. Coser el hueco que faltaba. Coger los extremos y agarrarlos con una cinta como si fuera un caramelo.

Y ya está. Con estas imágenes os aclararéis mejor. Siento no poner fotos del paso a paso… pero en ese momento yo no pensé que aquello fuera a servir a nadie más, lo hice de manera muy experimental. Pero veis que es muy sencillo. Espero que os haya gustado.  Si os gusta mucho o queréis regalarlo, escribidme porque me los podéis encargar; de dibujos, de telas alegres, con motivos de punto de cruz, de patchwork… Animaros porque es un buen regalo para recién nacidos.

cojin antivuelco

 

Os pongo una foto de como lo sigo usando… ¡¡le pillamos en plena siesta!!
la foto