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Pulgarcito y las hadas mágicas

Parece que os voy a contar un cuento pero no. Es que es mami la que pone los títulos y está un poco moñas ultimamente.

Os debo un relato de mis vacaciones en Asturias y Cantabria. Un día de estos que me dé la vida ¿vale? Ahora os cuento otra cosa. Ahora estamos en casa con mami hasta que el jueves vuelva al currele. Y esta mañana después de recoger la casa y de desordenarla (mami recoge y yo desordeno), hemos ido a “dar un paseito”. Y se ve que mami por fin se ha dado cuenta de mi espíritu libre y aventurero porque no me ha bajado no el sillín, ni el patín, ni me ha sentado en el sitio de carmela para colgársela en el fular ni nada de eso: he ido suelto y feliz. Hemos estado en nuestro sector peatonal, y yo yendo de aquí para allá, buscando insectos en los arriates, cogiendo piedras, tocando los árboles, ladrando a los perros… De vez en cuando miraba a mamá para ver que no se alejara mucho. La pobre se preocupa cuando se queda sola con las mellis sin mí. 

Mami me indicaba que fuera con ella que teníamos que ir a la farmacia. De mala gana he dejado mi investigación y he dejado que me llevara en brazos porque si no no iba a ir… En la farmacia la dependienta no sabía que hacer para ganarme y se lo he puesto chungo. Le he sacado una piruleta y una careta de la abeja willy. Una vez hemos comprado lo que mami quería hemos ido al parque. Yo seguía a mi bola.

Y mami ha tenido la brillante idea de ir al chino y comprar GUSANITOOOOOOOOOOOOS. Me he puesto tan feliz que no cabía en mí de la emoción. Hemos ido a los columpios y mami me iba dando gusanitos. Cuando me ha bajado he ido tras ella todo el rato para que me diera más. Me los daba de dos en dos y no a puñados… No sé muy bien por qué. Solo sé que ya lo de investigar no me interesaba. Yo solo quería los gusanitos que me iba dando mami. Sin darme cuenta casi, ya estábamos subiendo a casa del paseo. Ha sido un planazo. 

  

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El artista de la familia

Mamá está bricomaníaca total. Ha pintado una estantería super chula para mi habitación de mil colores y ahora está con estantes para la habitación de las nenas.


Y yo creo que no debo ser menos y tengo que ir empezando en esto del artisteo. Así que en un descuido de mami cogí una de las brochas con las que estaba haciendo la mezcla del rosa, la del rojo, y la confisqué. Al principio me pinté las manos, el brazo y una zapatilla. Pero enseguida atisbé una tabla que tenía papá preparada para serrar y hacer un tren de madera o no se qué. Pero como la compró hace tiempo y no le ha dado uso, pues también me la agencié. Y a pintar que me puse, dando grandes brochazos como vi que hacía mami, que seguía muy concentrada.


De repente, como siempre que me quedo callado y/ o silencioso y quietecito, mami se giró a buscarme. Y me vió. Y vió mi hazaña, mi obra de arte. Todavía está boquiabierta, maravillada, impactada y encantada, babeando, vamos. Después del primer impacto ya empezó a ver los efectos colaterales a mi obra de arte y limpió las zonas que no pertenecían a la obra de arte pero también se habían visto envueltas en mi torrente artístico: suelo, máquina de coser, ropa.

Y ahí me vi, en body frente a mi primera obra de arte espontanea. Como vi que a mami le molaba mi rollo, le pedí con mi grito habitual de pedir cosas y agitando la brocha que me la fuera rellenando, porque la pintura se me gastaba. Hasta que se me acabó la inspiración y volví a mis cosas, la estantería estaba muy ordenada, el suelo muy vacío y tenía que llenarlo de juguetes y cosas.

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Monos rojos (por la calle con tres)

No sé si sabéis que Pilar Rubio y Sergio Ramos van a tener otro hijo. Y que Kate Middleton y el príncipe Guillermo acaban de tener su segundo vástago; una niña. Piqué y Shakira también, otro niño. Pues sí. Y creo que nadie por la calle les dirá nada o les mirará raro (salvo por el hecho de que sean famosos, claro). Pues yo soy como ellos, he tenido mis dos primeros hijos seguidos, lo que pasa es que el segundo era segunda e iba con compañera. Y es lo más fabuloso que me ha podido pasar en la vida. Pues a mi si me miran raro. Vamos, mirar es un decir, me observan, escudriñan, señalan, paran, y ayer… ridiculizan. Si, si, como lo leéis. A mi el qué dirán pues me importa poco, pero en este estado hormonolactoso en que me encuentro, me agota un poco la situación. Eso sí, sin perder la educación, Niquete sigue saludando a todos los que nos miran.

Me desahogaba del tema con una familiara y muy amiga y me decía que es que somos como monos rojos, raros hoy en día y que por eso la gente se alucina, pero que no es malo. Ya sé que malo no es, pero una se acaba cansando de ser el carrito más observado del pueblo. Pero mira, si sirve para que la gente vea que es posible tener más de dos hijos sin ser multimillonario o famoso, y ser muy feliz a la vez, pues bienvenido sea. Soy como la Elsa Pataky del barrio, sólo que sin ese “cuerpaso” que Dios le ha dado y ella se ha currado. Porque, por si no lo sabíais, también Elsa tuvo un niño y en menos de dos años, tuvo mellizos. Otro mono rojo.

Y otro tema al respecto de Elsa, Pilar o la propia Kate. Lo hablaba con una amiga el otro día, acerca de lo que me había costado verme “mona” con algo para una boda que tuve. Porque si pierdes tu cuerpo con el embarazo (nunca he sido una top-model, pero oye, mi autoestima tenía) una vez das a luz no lo encuentras… ni durante muuuucho tiempo. A no ser, claramente, que tengas una genética de palo, vayas a un gimnasio en modo obsesivo, tengas un entrenador personal, y sigas una dieta que desde luego a la lactancia no ayuda. Es decir: a no ser que tu profesión (como decía esta amiga que me partí de risa al oírlo) sea estar buena, permitidme la expresión. Pero como mi profesión ahora es ser madre (osea; vestir niños, alimentar niños, cambiar pañales, recoger la casa, llevar/ traer de la guarde, jugar con ellos, hacer la comida, etc etc) y en muy breves compaginarlo con mi trabajo fuera de casa para poder llegar a fin de mes, pues no me puedo permitir grandes horas de ejercicio o grandes dietas… Vamos que no me da la vida salvo para andar media hora al día ni para encima cocinarme algo distinto al resto. Así que intentaré poco a poco volver a entrar en la 44 y poco más.

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El día de mamá por fin

Llevaba casi un mes esperando ese momento. El jueves cuando me recogió mami de la guarde le di por fin su regalito. Lo he hecho con mi profe. Es una camiseta que va a causar sensación cuando se la ponga… Me ha costado un montón hacerla y me he llevado muchas reprimendas en la guarde cuando la hacíamos; que si quietas las manos, que si te las pinto de amarillo, que si ponlas aquí y aquí pero aquí no, que si ahora de morado, que si ahora solo los dedos gordos y de otro color


Madre mía que difícil es la vida del artista. Si lo sé le hago sólo el dibujo de rallajos y ya está, que es lo que a ella le gusta. Yo creo que mi madre es crítica de arte contemporáneo o algo… Porque cada vez que hago rallajos ella me vitorea y me da besos y me dice que qué bonito lo que dibujo. No sé que verá ella en el dibujo; pero yo solo dibujo rallajos y puntos así como si me dieran prontos.


Y las mellis… En fin no quiero ni hablar de el tema. Papá les ha hecho una foto, les ha cogido las manos y ha hecho huellas con ellas en una especie de marco y ala, ya está su regalo para mamá. Pero bueno, esto es indignante. ¡No han hecho nada ellas! Y mamá diciendo lo bonito que era y les ha dado besos. Yo le he explicado que no lo han hecho ellas, que es una engañifa de papá porque ellas no han hecho nada de ese regalo… Pero como hablo como una radio escacharrada pues no me ha entendido. Estas niñas no sé que se creen que es la vida. Pero si esperan que papi les saque las castañas del fuego siempre… Van listas. Vas a comparar una camiseta y un dibujo con unas huellitas y una foto (insisto, que ellas no han hecho nada).


Y papá le ha hecho un regalo que le ha encantado. Alguna lagrimilla ha caído, me ha parecido observar. Es un tendedero con pinzas de la ropa y en vez de ropa hay fotos de toda su historia. Es muy chulo pero, como siempre que hay pinzas y tendederos de por medio, no me ha dejado tocar nada. Yo creo que mi espíritu destructor e inquieto no les acaba de gustar. Pues esto es lo que hay.

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La manzana de Blancanieves

Yo solo comía manzanas cuando estaba de dieta. Pero hace poco mi madre vino unos días de visita y se compró para el postre manzanas rojas y un día le cogí media y al día siguiente y así hasta que se fué, que empecé a comprarlas yo porque me están riquísimas, con piel y todo eh?.  

Ayer cuando fuí a comprarlas vi las Pink Lady y me picó la curiosidad… Así que las compré de esas. Pensé que no sería tan proporcional lo bonitas que son con el sabor… Y acabo de descubrir que si… Que están más ricas aún que las rojas normales. ¡Os animo a probarlas porque para mí han sido el descubrimiento! A ver que tal se la merienda el junior.

  

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Hola, hola, hola o las 200 palabras

¡Hola! Que de tiempo, ¿eh? Soy nico jr. Llevo un tiempo un poco liado con mis cosas de hermano mayor y no me ha dado la vida para escribiros. Si, si, he tenido dos hermanitas que son una monada. Son muy majas, pero un poco rollazo. Siempre dormidas o comiendose a mamá por debajo de la camiseta o lloriqueando. Parecen gatitos cuando lloran, no como yo, que lloro como un león en la selva. Me subo a verlas al cochecito y les agarro la mano, las saludo… Y nada, que no quieren jugar. Asi que me limito a (cuando alcanzo a ellas) acariciarles la cabezota y ya está. Papá y mamá dicen lo mono que soy y ellas no lloran.

Por la calle vamos en un cochecito mega guay los tres. Mamá me dice que se llama Mountain Buggy Duet Yo en un sillín (easy x rider)que se agarra por detrás y que tiene luces en las ruedas. Y la gente siempre siempre se gira a mirarnos. No sé qué miran… Si que haya dos bebés, si les mola mi silla o mis luces, lo guapa que es mamá o que… Yo siempre les digo mi super palabra varias veces “hola, hola, holaaaa” y ellos suelen decir “madre mía, que barbaridad” y cosas así. Que digo yo que me podrían contestar con otro “hola”, que hasta yo sé hacerlo. 

  

Con respecto a mi super palabra, el otro día mami leyó un estudio sobre los niños de mi edad. Me dijo que decía que tenemos que decir unas 200 palabras… Y ella se partió de risa y me dijo “tú no te preocupes, aunque no digas 200 palabras dices 200 veces la misma”. Así que yo, feliz de la vida.

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Torrijas

Ya llega la Semana Santa y que menos que zamparse unas buenas torrijas. En casa ya las hemos catado alguna que otra vez desde que empezara la Cuaresma. Y es que no hay cosa tan sencilla, tan rica, y tan calórica a la vez: como no sé quién dicjo, pero en casa de mi madre solíamos repetir: “todo lo que me gusta o engorda, o es pecado o es ilegal”. Así que las torrijas, que a todos gustan, creo que está en la categoría del engorde, aunque alguno llegue a la gula.

La receta básicamente es remojar el pan en rebanadas con leche, azúcar y canela previamente unido (mejor al fuego). Yo le añado una cáscara de limón para que algo le quede del aromático fruto. En este artículo que he encontrado, dan mejor que yo los pasos para la torrija “perfecta”. Lo que más me ha gustado del mismo es que antes se recomendaba su consumo a las recién partidas… Así que mira, las que me he comido en este tiempo ya no cargan sobre mi conciencia, porque han sido para mi recuperación.

Bueno, pues todo esto es para poder enseñaros las torrijitas que me he marcado hoy. Aún no he recibido las críticas, porque solo las ha probado una servidora y el pequeño hobbit, que como aún no habla pues no sé que piensa de ellas… Por la cara y el ansia que ponía en comérsela… diría que le han gustado. Y a mi también me han parecido “correctas”. Claro, que aquí se puede aplicar mi frase siempre utilizada en todo lo que cocino o como “si, si… pero como las de mi madre… ningunas”.

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