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Sello de calidad #papásdodot

En casa es toda una emoción cuando llega el mensajero con una caja. Nos peleamos por la caja una vez papá o mamá la abren y sacan su contenido. En este caso, como mami estaba fuera de casa, fue papá el que la abrió. Y menos mal, porque el contenido decía que era para #papásdodot. Yo alucino, será para #niñasdodot, que somos nosotras. En casa hay dos productos estrella: la leche y los pañales. Desde que nuestro hermano mayor nació, en casa no ha habido un día sin ellos. Así que nuestros progenitores son todos unos expertos en marcas, modelos, pises, cacas, escapes y esfínteres infantiles. Mamá es la que suele hacer el estudio de mercado del producto que sea. Así que cuando le preguntaron si quería hacer este #sellodecalidad, dijo que sí encantada por todo eso. 

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​Al principio de los tiempos pañariles en esta casa se probaron diferentes marcas con el fin de encontrar la mejor calidad/precio. En esos momentos de hambruna y crisis, lo más importante era encontrar el mejor precio. Pero como el heredero tenía una vejiga con un funcionamiento imparable, mamá y papá se pasaban el día frotando toda la ropa que acababa empapando. Y por supuesto ninguna marca de las baratas que probaron aguantaba toda la noche (carrefour, hacendado, simply)*. Y no hablemos de las cacas. El niño estrenaba pijama limpio todas las mañanas, menudo señorito. Así que se instauró Dodot azul como marca principal para todos los culetes incontinentes del hogar, además de conseguir un precio bastante competente en las ofertas de Carrefour, ningún día se manchaba nada de ropa ni se le escapaba por ningún lado nada de lo que saliese de ese culo. Las noches eran otro tema. Ni siquiera el Dodot azul podía con aquello. En ese momento llegamos nosotras las mellis. Desde el principio nuestros culos exquisitos fueron de Dodot azul. 

Pero fue en uno de esos momentos en los que ya no veían solución a las noches cuando fuimos a un evento de Dodot y conocimos los pañales de oro: los #dodotactivity. Los llamó de oro porque eran muy caros. Pero aguantaban más que nada. Los probamos y ya desde entonces por la noche se usan esos. Y no hubo más escapes.

Tenemos que decir que durante el día hemos usado por temporadas los pañales de Lidl y Aldy y no nos van del todo mal. Son de los más económicos del mercado y absorven mucho también.  

Ahora ha nacido la ratona pequeña y ha coincidido con que nos han mandado a probar los Dodot azul con tubos super absorbentes. Iban en la mochila azul que papá se ha agenciado y traían unas toallitas que se lo llevan todo a su paso. Muy majos los de Dodot, la verdad, nos han mandado un pack para la ratona y otro para nosotras las mellis. Es impresionante lo seco que se mantiene el culete todo el tiempo que lo llevamos. Mira que estamos deseando llevar braguitas, y que nos quedan dos telediarios de pañales, pero probar los tubos esos ha sido una maravilla. Papá por las mañanas es el que nos cambia y nos coloca uno de esos, y alucinas además con lo fino que es. A la ratona también le va genial porque ella todavía hace unas cacas de esas de mostaza asquerosas y no se escapa nada de nada. 

La verdad es que son comodísimos, los elásticos no aprietan nada. Nos los quitamos muy fácilmente nosotras mismas cuando queremos ir al orinal. Lo único malo es que aunque ponga que dura 12 horas nuestras noches las seguimos pasando con el pañal de oro #activity, porque nuestras 12 horas de sueño no nos las acaba de cubrir bien. Pero bueno, es que eso es todo un reto de ingeniería pañaril. Aguantar, aguantan bastante, y además la sensación con pis es de estar seca todo el tiempo. La caca es más asquerosa, pero es que nosotras ya estamos pidiendo orinal, así que no es nuestra guerra. 

*Hemos de admitir que hay personas de nuestro entorno a las que SI le funcionan alguna de esas tres marcas para evitar escapes o para aguantar toda la noche, pero no es nuestro caso, que según mamá tenemos pis radiactivo. Otra explicación que tiene el asunto es que bebemos muuuucho líquido. 

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Cambios, viajes espaciales y comienzo de curso

No os lo he contado antes porque no me da la vida. Entre unas cosas y otras se me acumulan las cosas por hacer y llego al final del día agotado. Papá y mamá nos han cambiado de guarde. Como lo oís. Yo me lo olía y como estaba de acuerdo pues no dije nada.Al volver de las vacaciones (ay, las vacaciones, ya os contaré, ya) ellos tenían que volver al sitio ese donde van toda la mañana a hacer cosas serias. Y nos dijeron a las mellis y a mí que nos iban a llevar a una guarde nueva en agosto porque la nuestra estaba cerrada ese mes. Verás tu… Una guarde nueva, pensé. A las mellis les da igual porque ellas se conforman con cualquier carantoña, pero a mí no se me conquista facilmente. Y si no me gusta algo lo voy a decir, pensaba.

Llegué el primer día y me abrió una mujer sonriente que tenía cara de jefa… Tendré cuidado con ella porque es maja pero no le puedo tomar el pelo. Luego ya vi a una chica más joven que es la que pasó conmigo todo el día, mi seño. Y el primer día me lo pasé tan tan bien que se me pasó el día volando. Estuvimos hablando de las plantas y de reciclar. Muy interesante todo pero no me enteré del todo de eso del ecologismo… Eso dice mamá cuando me como la tierra de las macetas, que no presté atención en la semana del ecologismo de la guarde nueva.

Y así llegó la segunda semana, que fué hawaiana, y la tercera: espacial. Me lo pasé bomba. Jugamos un montón y están todos locos que es lo que a mí me gusta. Según mi madre (que se las da de entendida la pobre) en esta guarde tienen mucha imaginación, son muy amables y cuidan mucho los detalles. El viernes fuimos a la luna con los cascos de astronautas que hicimos. ¡Las mellis eran las extraterrestres! Lo hicieron genial.


Total que a mitad de la semana espacial papá y mamá hablaron con nosotros de que si nos parecía bien que nos quedáramos en esa guarde nueva tan chula y no volver a la antigua. Muy majos pero no se para qué nos preguntan, las mellis no hablan y sonríen a todo y a mi no me entienden como hablo… Así que muy contentos dijeron “pues os quedáis en esta guarde”.

Y así es como hemos empezado el curso, en la guarde nueva. Ya os contaré qué tal va avanzando la cosa. Pinta que será un curso estupendo.

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Pulgarcito y las hadas mágicas

Parece que os voy a contar un cuento pero no. Es que es mami la que pone los títulos y está un poco moñas ultimamente.

Os debo un relato de mis vacaciones en Asturias y Cantabria. Un día de estos que me dé la vida ¿vale? Ahora os cuento otra cosa. Ahora estamos en casa con mami hasta que el jueves vuelva al currele. Y esta mañana después de recoger la casa y de desordenarla (mami recoge y yo desordeno), hemos ido a “dar un paseito”. Y se ve que mami por fin se ha dado cuenta de mi espíritu libre y aventurero porque no me ha bajado no el sillín, ni el patín, ni me ha sentado en el sitio de carmela para colgársela en el fular ni nada de eso: he ido suelto y feliz. Hemos estado en nuestro sector peatonal, y yo yendo de aquí para allá, buscando insectos en los arriates, cogiendo piedras, tocando los árboles, ladrando a los perros… De vez en cuando miraba a mamá para ver que no se alejara mucho. La pobre se preocupa cuando se queda sola con las mellis sin mí. 

Mami me indicaba que fuera con ella que teníamos que ir a la farmacia. De mala gana he dejado mi investigación y he dejado que me llevara en brazos porque si no no iba a ir… En la farmacia la dependienta no sabía que hacer para ganarme y se lo he puesto chungo. Le he sacado una piruleta y una careta de la abeja willy. Una vez hemos comprado lo que mami quería hemos ido al parque. Yo seguía a mi bola.

Y mami ha tenido la brillante idea de ir al chino y comprar GUSANITOOOOOOOOOOOOS. Me he puesto tan feliz que no cabía en mí de la emoción. Hemos ido a los columpios y mami me iba dando gusanitos. Cuando me ha bajado he ido tras ella todo el rato para que me diera más. Me los daba de dos en dos y no a puñados… No sé muy bien por qué. Solo sé que ya lo de investigar no me interesaba. Yo solo quería los gusanitos que me iba dando mami. Sin darme cuenta casi, ya estábamos subiendo a casa del paseo. Ha sido un planazo. 

  

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El artista de la familia

Mamá está bricomaníaca total. Ha pintado una estantería super chula para mi habitación de mil colores y ahora está con estantes para la habitación de las nenas.


Y yo creo que no debo ser menos y tengo que ir empezando en esto del artisteo. Así que en un descuido de mami cogí una de las brochas con las que estaba haciendo la mezcla del rosa, la del rojo, y la confisqué. Al principio me pinté las manos, el brazo y una zapatilla. Pero enseguida atisbé una tabla que tenía papá preparada para serrar y hacer un tren de madera o no se qué. Pero como la compró hace tiempo y no le ha dado uso, pues también me la agencié. Y a pintar que me puse, dando grandes brochazos como vi que hacía mami, que seguía muy concentrada.


De repente, como siempre que me quedo callado y/ o silencioso y quietecito, mami se giró a buscarme. Y me vió. Y vió mi hazaña, mi obra de arte. Todavía está boquiabierta, maravillada, impactada y encantada, babeando, vamos. Después del primer impacto ya empezó a ver los efectos colaterales a mi obra de arte y limpió las zonas que no pertenecían a la obra de arte pero también se habían visto envueltas en mi torrente artístico: suelo, máquina de coser, ropa.

Y ahí me vi, en body frente a mi primera obra de arte espontanea. Como vi que a mami le molaba mi rollo, le pedí con mi grito habitual de pedir cosas y agitando la brocha que me la fuera rellenando, porque la pintura se me gastaba. Hasta que se me acabó la inspiración y volví a mis cosas, la estantería estaba muy ordenada, el suelo muy vacío y tenía que llenarlo de juguetes y cosas.

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Amiguitos DIY

Cuando llegamos a casa nos encantó el muñequito que había en la cuna. Nos dijo Niquete que era suyo y nos lo prestaba. Se lo había regalado una amiga de papa y mamá super estilosa (Elena de tuimagenerestu). Y con él nos tapaban la cara para dormir y tal. Pero claro solo es uno y nosotras somos dos… Asi que mami le hizo otro a carmela… Rosa, de amigurugurugurumi o noseque. Muy mono también. Nos lo ponen cerquita y es que caemos como moscas.

  
    Luego como hemos ido espabilando mami pensó que igual nos molaban unos sonajeros. Pero como eso Niquete no tuvo pues nos los ha hecho ella también, mas maja… A mi me ha hecho una mariposa gigante que suena cuando la muevo y mola cantidad. A la pequeñaja le ha hecho un conejito con un círculo para que lo agarre porque como es pequeña… Y también suena y también es de amiguguriririmi o como se diga… El crochet de toda la vida que diría mi abuelita. 

   

   

 

 Mariposa y doudou del número 661 de Labores del hogar

Conejito sonajero creación propia 

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Lo diferente de un embarazo gemelar

Cuando estaba embarazada de las mellizas me di cuenta de lo diferente que fue del embarazo de Niquete. Si no hay dos embarazos iguales, no te cuento ya si el número de habitantes de la cueva materna es de dos. Hoy vor a enumerar:

– Según todo el mundo que te encuentras (tenderas, conocidos, familiares lejanos…) desde el sexto mes estás “¿a puntito no?”. Porque la tripa es ya como de una nuevemesina cualquiera.

– Hay que hacerse con la ropa premamá enseguida.

– Ves al resto de embarazadas en el cursillo, la consulta o donde sea como si llevaran una gamba en la barriga en vez de un bebé… Y te sorprendes cuando te dicen que están de ocho o nueve meses ya…  Porque las dimensiones de tu tripa han sobrepasado los límites imaginables y aún te quedan dos meses. 

– Las patadas y movimientos fetales son constantes y por toda la tripa, no solo por un ladito. La gente no te dice que si puede tocar, porque se ven a la legua… Causando distracción en reuniones y eventos varios.

– Tienes una especie de trato preferente no pactado en la consulta del médico, las tiendas, etc. En cuanto dices que estás “de dos”. 

– Al hijo ya nacido todo el mundo le dice que menuda le espera con dos chicas de repente. 

– Obviedad: tienes que preparar todo doble… Heredar todo lo posible y comprar algo nuevo conjuntado hace mucha ilusión. Como en mi caso siempre estoy cosiendo y me gusta hacerles algo nuevo, tuve que buscar quien me ayudara a tejer los modelitos nuevos que les hice. Yo por lo menos odio tejer el mismo jersey dos veces.

– Conviene hacer números y comparativas de precios de pañales para que no pille por sorpresa. Yo el primer mes casi no compré porque los pedí de regalo a varios que no sabían que regalarnos. Ya os contaré más del tema pañales, ya.

– Lo mismo con la leche. Hay que llevar en mente cuál comprarás, aunque des el pecho, como es mi caso. Los primeros días hay que darles un suplemento si tarda mucho en subir la leche, porque lo habitual es que bajen de peso en el hospital. Y la mayoría de gemelos siguen tomando un poco de bibe después del pecho. Aquí no me extiendo más, que ya hablaré en otra ocasión de la lactancia con dos. 

– No sé si es lo habitual, pero en mi caso, adelgacé hasta el quinto mes… Es lo que se conoce como “te están consumiendo”. Pues eso… Al dar a luz pesaba menos que antes de quedarme embarazada… Por eso es muy importante hacer caso con el tema de las vitaminas, el hierro o lo que nos manden.

– Siguiendo lo anterior, hay que comer muy bien. Más que grandes cantidades (que ya te digo que no porque te llenas enseguida…), comer cada cierto tiempo y no estar mucho en ayunas. Variado, sano y muy nutritivo. 

– Te pasas el embarazo rayada con que algo saldrá mal, con que será horrible (la gente no se corta un pelo y parece que ha habido muchas malas crianzas de mellizos) y cosas así. Pero, en mi caso, no fué así. Fué un embarazo de libro y un parto muy rápido. Y luego las niñas han sido muy buenas y tenemos el jaleo normal de tres pero no está siendo horrible para nada.

Y como conclusión general que es una experiencia alucinante tener dentro a dos criaturas y luego tenerlas ni te cuento. Te hacen ser mejor y te olvidas un poco de ti mismo que nunca viene nada mal.

  

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Monos rojos (por la calle con tres)

No sé si sabéis que Pilar Rubio y Sergio Ramos van a tener otro hijo. Y que Kate Middleton y el príncipe Guillermo acaban de tener su segundo vástago; una niña. Piqué y Shakira también, otro niño. Pues sí. Y creo que nadie por la calle les dirá nada o les mirará raro (salvo por el hecho de que sean famosos, claro). Pues yo soy como ellos, he tenido mis dos primeros hijos seguidos, lo que pasa es que el segundo era segunda e iba con compañera. Y es lo más fabuloso que me ha podido pasar en la vida. Pues a mi si me miran raro. Vamos, mirar es un decir, me observan, escudriñan, señalan, paran, y ayer… ridiculizan. Si, si, como lo leéis. A mi el qué dirán pues me importa poco, pero en este estado hormonolactoso en que me encuentro, me agota un poco la situación. Eso sí, sin perder la educación, Niquete sigue saludando a todos los que nos miran.

Me desahogaba del tema con una familiara y muy amiga y me decía que es que somos como monos rojos, raros hoy en día y que por eso la gente se alucina, pero que no es malo. Ya sé que malo no es, pero una se acaba cansando de ser el carrito más observado del pueblo. Pero mira, si sirve para que la gente vea que es posible tener más de dos hijos sin ser multimillonario o famoso, y ser muy feliz a la vez, pues bienvenido sea. Soy como la Elsa Pataky del barrio, sólo que sin ese “cuerpaso” que Dios le ha dado y ella se ha currado. Porque, por si no lo sabíais, también Elsa tuvo un niño y en menos de dos años, tuvo mellizos. Otro mono rojo.

Y otro tema al respecto de Elsa, Pilar o la propia Kate. Lo hablaba con una amiga el otro día, acerca de lo que me había costado verme “mona” con algo para una boda que tuve. Porque si pierdes tu cuerpo con el embarazo (nunca he sido una top-model, pero oye, mi autoestima tenía) una vez das a luz no lo encuentras… ni durante muuuucho tiempo. A no ser, claramente, que tengas una genética de palo, vayas a un gimnasio en modo obsesivo, tengas un entrenador personal, y sigas una dieta que desde luego a la lactancia no ayuda. Es decir: a no ser que tu profesión (como decía esta amiga que me partí de risa al oírlo) sea estar buena, permitidme la expresión. Pero como mi profesión ahora es ser madre (osea; vestir niños, alimentar niños, cambiar pañales, recoger la casa, llevar/ traer de la guarde, jugar con ellos, hacer la comida, etc etc) y en muy breves compaginarlo con mi trabajo fuera de casa para poder llegar a fin de mes, pues no me puedo permitir grandes horas de ejercicio o grandes dietas… Vamos que no me da la vida salvo para andar media hora al día ni para encima cocinarme algo distinto al resto. Así que intentaré poco a poco volver a entrar en la 44 y poco más.