0

Las robaniños cariñosas

Me roban al niño cada dos por tres. Soy consciente, es un hecho objetivo, de la belleza y buen humor del pequeño hobbit. Es el típico niño que socializa muy bien con los extraños, echando sonrisas y miradas. Pero tiene un lado oscuro… Si le agobian no es tan sociable, pero ese es otro tema: el niño que se transforma en basilisco cuando le tocan las narices, del que ya hablaremos más adelante.
Hoy toca la faceta amable de la criatura. Y de las mujeres, mayoritariamente mujeres, sí, que se dedican a secuestrar niños bondadosamente.
Ejemplifico. Fuímos a ver a un familiar enfermo a un centro de cuidados. Dejé al niño con su padre en la sala de estar mientras yo veía al familiar. Cuando vuelvo a por ellos veo a mi marido con un amigo y al niño en brazos de una desconocida. Y tan pichi. La broma habitual de “me lo voy a llevar ¿eh?” mi respuesta habitual “si, si, ya me lo dirás por la noche“.
Otro caso, hoy mismo, en un congreso. He ido al baño y le he dejado con una amiga. Al volver, antes de ver a mi amiga, lo tenía una mujer paseándole en la sillita… Y él haciéndole carantoñas. La excusa esta vez; “yo soy profe de guardería y es que se me van los ojos“. Y las manos, las manos también se te van…
Me lo han intentado secuestrar también dormido, llorando y teniéndole yo en brazos e incluso a medio cambio de pañal.
Pero oye, el susodicho tan contento… Ya os digo, hasta que llega la transformación. Prometo post.