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Cambios, viajes espaciales y comienzo de curso

No os lo he contado antes porque no me da la vida. Entre unas cosas y otras se me acumulan las cosas por hacer y llego al final del día agotado. Papá y mamá nos han cambiado de guarde. Como lo oís. Yo me lo olía y como estaba de acuerdo pues no dije nada.Al volver de las vacaciones (ay, las vacaciones, ya os contaré, ya) ellos tenían que volver al sitio ese donde van toda la mañana a hacer cosas serias. Y nos dijeron a las mellis y a mí que nos iban a llevar a una guarde nueva en agosto porque la nuestra estaba cerrada ese mes. Verás tu… Una guarde nueva, pensé. A las mellis les da igual porque ellas se conforman con cualquier carantoña, pero a mí no se me conquista facilmente. Y si no me gusta algo lo voy a decir, pensaba.

Llegué el primer día y me abrió una mujer sonriente que tenía cara de jefa… Tendré cuidado con ella porque es maja pero no le puedo tomar el pelo. Luego ya vi a una chica más joven que es la que pasó conmigo todo el día, mi seño. Y el primer día me lo pasé tan tan bien que se me pasó el día volando. Estuvimos hablando de las plantas y de reciclar. Muy interesante todo pero no me enteré del todo de eso del ecologismo… Eso dice mamá cuando me como la tierra de las macetas, que no presté atención en la semana del ecologismo de la guarde nueva.

Y así llegó la segunda semana, que fué hawaiana, y la tercera: espacial. Me lo pasé bomba. Jugamos un montón y están todos locos que es lo que a mí me gusta. Según mi madre (que se las da de entendida la pobre) en esta guarde tienen mucha imaginación, son muy amables y cuidan mucho los detalles. El viernes fuimos a la luna con los cascos de astronautas que hicimos. ¡Las mellis eran las extraterrestres! Lo hicieron genial.


Total que a mitad de la semana espacial papá y mamá hablaron con nosotros de que si nos parecía bien que nos quedáramos en esa guarde nueva tan chula y no volver a la antigua. Muy majos pero no se para qué nos preguntan, las mellis no hablan y sonríen a todo y a mi no me entienden como hablo… Así que muy contentos dijeron “pues os quedáis en esta guarde”.

Y así es como hemos empezado el curso, en la guarde nueva. Ya os contaré qué tal va avanzando la cosa. Pinta que será un curso estupendo.

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Pulgarcito y las hadas mágicas

Parece que os voy a contar un cuento pero no. Es que es mami la que pone los títulos y está un poco moñas ultimamente.

Os debo un relato de mis vacaciones en Asturias y Cantabria. Un día de estos que me dé la vida ¿vale? Ahora os cuento otra cosa. Ahora estamos en casa con mami hasta que el jueves vuelva al currele. Y esta mañana después de recoger la casa y de desordenarla (mami recoge y yo desordeno), hemos ido a “dar un paseito”. Y se ve que mami por fin se ha dado cuenta de mi espíritu libre y aventurero porque no me ha bajado no el sillín, ni el patín, ni me ha sentado en el sitio de carmela para colgársela en el fular ni nada de eso: he ido suelto y feliz. Hemos estado en nuestro sector peatonal, y yo yendo de aquí para allá, buscando insectos en los arriates, cogiendo piedras, tocando los árboles, ladrando a los perros… De vez en cuando miraba a mamá para ver que no se alejara mucho. La pobre se preocupa cuando se queda sola con las mellis sin mí. 

Mami me indicaba que fuera con ella que teníamos que ir a la farmacia. De mala gana he dejado mi investigación y he dejado que me llevara en brazos porque si no no iba a ir… En la farmacia la dependienta no sabía que hacer para ganarme y se lo he puesto chungo. Le he sacado una piruleta y una careta de la abeja willy. Una vez hemos comprado lo que mami quería hemos ido al parque. Yo seguía a mi bola.

Y mami ha tenido la brillante idea de ir al chino y comprar GUSANITOOOOOOOOOOOOS. Me he puesto tan feliz que no cabía en mí de la emoción. Hemos ido a los columpios y mami me iba dando gusanitos. Cuando me ha bajado he ido tras ella todo el rato para que me diera más. Me los daba de dos en dos y no a puñados… No sé muy bien por qué. Solo sé que ya lo de investigar no me interesaba. Yo solo quería los gusanitos que me iba dando mami. Sin darme cuenta casi, ya estábamos subiendo a casa del paseo. Ha sido un planazo.